sábado, 12 de septiembre de 2015

Sin título

Mírame a la cara,
mírame a los ojos,
por si acaso cuando vuelvas ya no puedes mirar,
por si acaso cuando estés no pueda verme reflejada,
y me encuentre frente a un pozo vacío
que nada muestra y que todo lo refleja,
buscas la salida sin saber que está en la entrada,
buscas la razón de vivir y cuando la encuentras
descubres que la tenías guardada bajo la cama.
Aquel viejo terror de la infancia...

Vuelves a ese lugar,
una y otra vez,
y el infierno se aleja de ti jugueteando.
Qué es lo que falta para que vuelvas a ascender.
Qué es lo que hay en ti que no hace más que doler.
Qué es lo que hay en ti que causa daño.
Cada herida será una terrible cuchillada,
la daga que te atraviese, empuñada por mi mano.

Mírame a la cara,
mírame a los ojos,
quizá veas algo más que un espejismo de tus rotos,
o puede que solo encuentres más dolor y más daño,
quizá mires más allá y veas mi mano tendida,
luchando por abrirme paso adonde solo tú puedes llegar,
y hablando y removiendo y creando nuevo pasado,
y aun siendo el miedo una promesa que no suele fallar,
sigo buscando dónde encerraste a aquel corazón vacío.

miércoles, 26 de agosto de 2015

Sin título

Tropezaste demasiadas veces.
Caíste demasiado bajo,
y sigues ahí. No nos hemos visto
desde hace tiempo, o quizá nunca
nos llegamos a ver.
Y aunque intuyo que has cambiado,
no puedo olvidar aquella sombra
que me cubría,
que me encerraba
en su asfixiante abrazo.
Aunque ahora la oscuridad sea la misma
con los ojos abiertos o cerrados.
Aunque tenga demasiado miedo
para atreverme a salir
del lugar donde tú te metiste.
Por tu cuenta.
Sin esperarnos.

Y te comieron los fantasmas
de aquel cementerio solitario,
la luz de tus ojos se apagó,
ya nada te quedaba.
Y yo estaba lejos,
lejos.
Y yo estaba sola, y tú también.
Te enterraron en la sombra, caíste al infierno.
Tus alas, que ya estaban rotas,
se quemaron
y su fuego alimentó tu ira.

Y yo estaba lejos, lejos.
Y tú estabas sola,
sola.

Pero el tiempo pasó, y los recuerdos
en niebla se tornaron.
Alguien los tomó entre sus manos
y los tiró a la basura
para construirte de nuevo.
Una nueva mirada, una nueva sonrisa
para estrenar tu nueva vida.
¿Cicatrices?
Ah, solo yo me acuerdo de ellas.

Eres una nueva coraza
para un cuerpo reutilizado.
En esa hora en que la luz del alba
más quemaba, abriste los ojos,
Y me los abriste a mí.

Y te recuerdo llorando, lejos.
Y me recuerdo gritando, sola.

martes, 11 de agosto de 2015

Frente

Tiempo al tiempo,
un solo paso,
y después
sangre.
¿Dónde acabaron sus manos?
¿Dónde comienzan las mías?
Frías, yertas,
el corazón cansado.

Un lugar, sucio,
un parque lleno de minas,
un cielo cubierto de polvo.
Aviones rugen al pasar.
Algo ha ocurrido, y sin embargo,
yo no estoy ahí para verlo.
Algo ha ocurrido, sin que yo
llegue a saberlo.

¿Mentiras? Las oí,
pero no creí que fueran ciertas.
Ahora es tarde para estar muerta
por su lánguida ponzoña.

Tarde para escupirlas,
tarde para tragarlas,
y sin embargo aún es pronto
para que me hayan cortado,
no me dijeron que había cristales para comer...

Llegas gimiendo al hospital
donde los sueños chillan,
donde todos a los que amaste
se han disuelto entre losas blancas
y jeringuillas.
Una lágrima, un espejo,
un rostro pálido y cansado.
No sabes si destrozarte
a ti mismo, o a tu reflejo.

miércoles, 5 de agosto de 2015

En el fondo

Pensándolo bien, quizá nunca debimos
haber existido.
Ni nosotros, ni nadie.
Es tan difícil curar la enfermedad de los vivos...
llorando por nadie,
ellos no sufren por nosotros,
ni por nadie.

Y si su baza es el miedo,
¿cuál es su juego?,
¿cuáles son las reglas y por qué los dados están trucados?
Amnesia e insomnio por la noche.
No sueños,
ni pesadillas.

Así es como los nombres acaban por desvanecerse,
las muecas compungidas se transforman en rostros
y el precario equilibrio amenaza con romperse.
Un solo recuerdo nos captura,
un instante inmemorial al que muchos
le suceden...

Y aun así esta lágrima de piedra en el océano
vuelve siempre a mi orilla.

miércoles, 1 de julio de 2015

Mundo sangrante

Allá arriba hay un cielo,
un cielo en el que creí,
una promesa teñida de sangre.

Demasiado color.
La luna se ha partido en dos
y sus fragmentos han roto las estrellas.

Nunca creí que pudieran llorar tanto.

Pero lo hacen.
Con saña, a navajazo limpio,
rasgando los oídos de los que un día quisimos
ser nosotros.
No queda nada, ni nadie.
Todos se han muerto a la vez.
No recuerdo cómo empezó,
si fue un miedo, o una ilusión,
pero ya es tarde para saberlo o arreglarlo.

Todos se han muerto a la vez,
y yo me estoy muriendo sola,
todavía grito, pero no escucho nada,
porque no hay nadie ahí que me oiga.

Sangro y mi cuerpo se vacía.
Las heridas se reabren, me duelen
las costillas.
Algo me acertó en el pecho,
un golpe rápido, quedo, amargo y ligero.

Todavía lo recuerdo.

Eran días de cielo azul,
de venas cerradas.

sábado, 18 de abril de 2015

Idos

Ya ni siquiera los sentidos tienen sentimientos
o quizá al revés sea
ya ni siquiera pueden ser palabras del antaño
esas que, olvidadas,
eran siglos de veneno
en el que corromperdse, sin nunca, nunca desgastarse,
porque el alma de aquel que la escribió debe seguir compuesta
hasta que alguien llegue hasta su tumba.
la descubra y la resuelva.
Y dime por qué. Por qué,
si yo antes lo tenía todo entre mis manos,
¿por qué se marcharon los canarios de su jaula de cristal?
Ahora, esta sombra no sabe cantar,
y estos dedos no saben gritar.

Quizá el olvido sea la mejor forma de acabar con el olvido,
durmiendo allá donde solo los locos se atreven a morar,
entonando siniestras melodías
mientras el sol sale y entra del mundo y la gente sueña y espera,
ellos siguen allí descubriéndose a sí mismos y viviendo,
porque ellos saben jugar
al juego que hemos perdido.

Y quién dice que la risa sea el mejor remedio para el dolor,
yo pensaba que no, pero veo las calaveras
de aquellos que se fueron, y siempre están riendo,
mostrando su dentadura amarillenta y cubierta de vida.
Siempre se alimentarán de nuestras sobras.

sábado, 28 de marzo de 2015

Negro

Cierra los ojos,
como solo lo pueden hacer los que no tienen párpados,
como solo lo pueden hacer lo que estaban hundidos
y ahora
les han regalado el aire
para que puedan respirar y que su voz corra por el mundo,
despertando los sueños de los muertos,
abrazando a los monstruos de los vivos.
Cierra los ojos
y dime qué pasa por delante de tus ojos,
dime si es tu vida o si es un cielo de tierna oscuridad,
iluminado dulcemente por la sombra blanca de la estrella
en la que un día decidiste confiar.
Cierras los ojos,
pero no te salvas,
yo te conozco y no puedes engañarme como haces
con tus propias neuronas, mientras lloras y te partes,
te dejas caer hacia el abismo.