lunes, 15 de julio de 2013

Sueños



Cada día, al despertar, recuerdo algo, algo que ha venido a mí durante la noche y ha huido ante el amanecer, dejando su huella imborrable.
Cada día, al despertar, revivo un trocito más de una vida imaginaria, tan imaginaria que se opone a la real y que destapa lo que siento por dentro y me niego a reconocer.
Cada día, al despertar, siento que nada ha cambiado... hasta que me doy cuenta de que un candado se ha abierto por fin en un corazón mío y neblinoso.

Y me pregunto: ¿por qué? ¿Por qué en la vida real soy incapaz de hacer lo que, quizá, verdaderamente quiero?

domingo, 7 de julio de 2013

Cenizas



Mis recuerdos son como ayeres fríos, cenizas que se clavan en el cadáver del pasado y que le insuflan la vida necesaria para volver aquí, y atormentarme, y dejar que el viento me arrastre hacia el final sin sentir nada...
Mis ilusiones son como pequeñas muertes sucedidas, muertes que han llegado sin cumplir en vida o por la añoranza de aquella existencia cumplida...
Y mi existencia es la vivencia del ayer, o el pesar del mañana, pero nunca el vivir del hoy, del ahora, del mundo terrible y cruel que se extiende ante mis ojos como una mancha maravillosa.

Quizá pienses que no eres como yo. Que puedes recuperar esos instantes que estás viviendo ahora mismo. Que vives el día a día. Pues bien, te digo que muchos no lo hacen, y que tú puedes ser uno de ellos... de nosotros. Pero ¿cómo sobrevivir en este mundo corrompido por lo que parece el infierno a gran escala?
Esa es la misión del infierno: ocuparlo todo, destrozar el cielo que intentamos construir y reducirlo a cenizas.
Horror. Tanto dolor y muerte. Tanta injusticia. Tanto miedo a afrontar cada latido.