hay dos personas que no saben qué hacer la una con la otra,
porque la una llora, la otra sonríe,
ahora la una sonríe y la otra llora,
aparece el cielo cubierto de preguntas,
nubes que descargan sus gotas de incertidumbre,
y nada pesa más que la duda.
Parece que nada le importa,
son sus sueños, no los míos;
parece que todo lo que haga estará bien, pero
todo lo que hagas estará mal. Entonces
¿cuál es la solución a esto?
¿Dónde queda la pura maldad?
Ojalá todo fuera más fácil.
Me quedan dos días, uno para verte
y el otro será para que me digan que no lo haga,
no quiero volver a llorar, a romperte,
no quiero que te vayas, nunca, no te vayas...