Ya ni siquiera los sentidos tienen sentimientos
o quizá al revés sea
ya ni siquiera pueden ser palabras del antaño
esas que, olvidadas,
eran siglos de veneno
en el que corromperdse, sin nunca, nunca desgastarse,
porque el alma de aquel que la escribió debe seguir compuesta
hasta que alguien llegue hasta su tumba.
la descubra y la resuelva.
Y dime por qué. Por qué,
si yo antes lo tenía todo entre mis manos,
¿por qué se marcharon los canarios de su jaula de cristal?
Ahora, esta sombra no sabe cantar,
y estos dedos no saben gritar.
Quizá el olvido sea la mejor forma de acabar con el olvido,
durmiendo allá donde solo los locos se atreven a morar,
entonando siniestras melodías
mientras el sol sale y entra del mundo y la gente sueña y espera,
ellos siguen allí descubriéndose a sí mismos y viviendo,
porque ellos saben jugar
al juego que hemos perdido.
Y quién dice que la risa sea el mejor remedio para el dolor,
yo pensaba que no, pero veo las calaveras
de aquellos que se fueron, y siempre están riendo,
mostrando su dentadura amarillenta y cubierta de vida.
Siempre se alimentarán de nuestras sobras.
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