martes, 18 de febrero de 2014

Sola

Hoy, por ejemplo, me pregunto una cosa. Me pregunto qué es realmente la nada. Por qué me siento vacía.
Las palabran me entran por un oído y salen por el otro.
Las miradas irradian mis pupilas y se extinguen en mi cerebro.
La sangre pasa por mi corazón pero yo no la siento.
El dolor de los demás choca con mi piel, y aunque intento remitirlo, creo que lo único que consigo es hacer que me afecte a mí también. Al fin y al cabo, el dolor es como una plaga, ¿no? Mientras siga habiendo una pizca en el mundo, habitará en todo y en todos.

No podía deshacerse de aquel monstruo sin autodestruirse también.