martes, 11 de agosto de 2015

Frente

Tiempo al tiempo,
un solo paso,
y después
sangre.
¿Dónde acabaron sus manos?
¿Dónde comienzan las mías?
Frías, yertas,
el corazón cansado.

Un lugar, sucio,
un parque lleno de minas,
un cielo cubierto de polvo.
Aviones rugen al pasar.
Algo ha ocurrido, y sin embargo,
yo no estoy ahí para verlo.
Algo ha ocurrido, sin que yo
llegue a saberlo.

¿Mentiras? Las oí,
pero no creí que fueran ciertas.
Ahora es tarde para estar muerta
por su lánguida ponzoña.

Tarde para escupirlas,
tarde para tragarlas,
y sin embargo aún es pronto
para que me hayan cortado,
no me dijeron que había cristales para comer...

Llegas gimiendo al hospital
donde los sueños chillan,
donde todos a los que amaste
se han disuelto entre losas blancas
y jeringuillas.
Una lágrima, un espejo,
un rostro pálido y cansado.
No sabes si destrozarte
a ti mismo, o a tu reflejo.

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