jueves, 19 de septiembre de 2013

¿Por qué?

Veo mis sueños ocultos.
¿Ya no están?

La echo de menos.
¿Se habrá ido?

Ya no está mi infancia, no;
se marchó.
Se marchó en cuanto sentí
una flecha que iba
a mi corazón.

Luego se clavó, pero no fue miedo
ni dolor
lo que sentí.
Solo fue una certeza,
una descripción
de lo que pasaría
a continuación.

Una tristeza
sin fin
ni color.

Una tristeza
por verme invisible.

Una tristeza
por sentirme idiota.

Por sentirme idiota
delante de todos,
delante de todas,
delante de él.

Una persona a la que ni siquiera conozco.

Y me pregunto, ¿por qué?

No hay comentarios:

Publicar un comentario