lunes, 12 de agosto de 2013

Luz



Mira entre las tinieblas.
Mira donde la luz no pueda olvidar
tus pupilas perdidas,
distorsionadas,
olvidadas
en el amor a una tristeza
que duele,
que hiere,
que mata,
que hace soñar, y que llena.

Mira entre la oscuridad
y dime qué ves.
Y luego mira hacia la luz
que duele,
que hiere,
que mata,
confusa,
encantada.
Y preguntas: ¿por qué?
¿Por qué a veces todo es tan triste?

          Y luego lo entiendes:
          ves que la luz es tan brillante
          y tan preciosa,
          y tan maravillosa,
          tanto que la tienes que encontrar
          entre la misma sombra de lo opuesto
          y llegar hasta el final
          y despertar.

Tanta luz hace estallar el mundo en colores,
y en alucinaciones
de las que despertar.

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