viernes, 29 de agosto de 2014

Eco

Es tan gracioso que a veces seamos nosotros los que cavamos nuestra propia tumba... Y digo gracioso porque cualquier otro adjetivo sonaría dramático. Pero cambiando de tema: es gracioso que cuando ya no hay nada que hacer es cuando las personas nos enternecemos más.

El planeta Tierra se mece sin sonido alguno,
y a lo lejos, una esfera brillante hay que anuncia el final.
Pero ¿cuánto tiempo nos queda?, pregunta Oscuro,
y su madre, asustada, no sabe contestar.

El sol se abalanza sobre ellos con sigilo,
y Oscuro suspira y abraza a su madre,
mientras el viento los empuja como a niños
y el calor empieza a volverse asfixiante.

¿Cuánto tiempo nos queda, mamá?, repite,
extrañado porque todos tengan tanto miedo.
Cuatro minutos, responde, o eso es lo que dicen.

Y al final de un mundo que está muerto
desde el momento en que nació, los rifles
vuelven a su sitio en el infierno

     [y son sustituidos por abrazos]

No hay comentarios:

Publicar un comentario