De verdad. ¿En serio? ¿Esto es todo lo que hay? Una existencia que se puede ir con un soplo. Miles y miles de segundos que dejan de tener sentido cuando llega el último. Cuando todo se acaba. Y no estoy hablando necesariamente de la muerte. Estoy hablando de ese momento en el que las cosas que has hecho y que tenías planeado hacer desaparecen. Se convierten en humo.
Parece una broma.
Hoy mismo cualquier persona podría morirse. Por dentro, por fuera, ¿qué más da? Hoy mismo podríamos firmar la orfandad de todos sus sueños. Y el mundo seguiría como si nada, como si no se hubiera perdido una pieza del puzle. Al fin y al cabo, ya se repondrá, ¿no?
La humanidad tiende a pensar que es invencible.
Pero ¿en serio? Si llevamos llorando desde que nacimos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario