martes, 15 de abril de 2014

Tiempo




En cada segundo se despereza

una célula de esas que asesinan,
que no quieren recordar, que marchitan
el sentir que no siento por mí sola.

En cada segundo se desvanece

una página de tiempo lustrosa,
ya sin miedo pero no deseosa
de ser el alimento del vacío.

Hoy corren los segundos hacia estrellas

fugaces como bocas en la luz,
que los tragan sin pensarlo dos veces;

y mañana quedará de este mundo

lo que no me arrebató el firmamento
para dárselo a alguien que lo aproveche.

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