Tiempo
En cada segundo se despereza
una célula de esas que asesinan,
que no quieren recordar, que marchitan
el sentir que no siento por mí sola.
En cada segundo se desvanece
una página de tiempo lustrosa,
ya sin miedo pero no deseosa
de ser el alimento del vacío.
Hoy corren los segundos hacia estrellas
fugaces como bocas en la luz,
que los tragan sin pensarlo dos veces;
y mañana quedará de este mundo
lo que no me arrebató el firmamento
para dárselo a alguien que lo aproveche.
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