Son las tres en este mundo de locos,
en mi ciudad lo llaman hora punta,
son las tres en esta casa de locos
(¡es la hora de comer!,
¡vamos a reunirnos todos!),
no sé por qué esa idea no me gusta,
he visto demasiadas veces dentro de ellos,
he encontrado el afilado sentido a sus palabras,
y no,
no me gusta.
(¡Ven!, ven con nosotros).
Son las tres y encerrada estoy,
aun así esta prisión es voluntaria,
son las tres y agonizando estoy
(¡mi cabeza!,
¿por qué arde mi cabeza?),
no sé por qué el dolor es algo notable,
es algo que no te deja pensar ni meditar,
es algo que te ciega, ya no puedo ver más,
nada,
no me gusta,
(pero tengo que volver allá).
Sin que ocurra nada más el tiempo pasa y ya no estoy,
aún no logro comprender mas sé que no voy a volver.
Cuento los minutos que faltan para el anochecer
(la irrealidad me devora).
Sin que ocurra nada más todos se van y ya no están,
aún no logro descansar mas nunca voy a reposar.
Cuento los milenios que faltan para despertar
(esta locura me ahoga).
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